La exposición Hay Futuro si hay Verdad, es una propuesta que da continuidad a la estrategia de socialización y pedagogía del Informe Final y legado entregados por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, a la sociedad colombiana como aporte al proceso de construcción de paz. El principal objetivo de esta exposición es la divulgación de las conclusiones de La Comisión sobre los factores que han hecho posible la persistencia del conflicto armado interno por más de seis décadas y sus recomendaciones para la no repetición de la violencia en el país. El formato de exposición museográfica era una plataforma alternativa de comunicación a las ya implementadas por la CEV, que en su naturaleza de “traductora” de relaciones y contenidos en el espacio es relevante, acertada y políticamente impactante para la difusión de un Informe Final de estas características. Se trata de una puesta en escena que combina diversas estrategias expo gráficas (museográficas y gráficas) que buscan activar en el público no solo su capacidad analítica, sino también sus emociones y capacidad para actuar creativamente-empáticamente sobre la información adquirida. La exposición se estructura en 6 momentos que acompañan el recorrido: el Momento 1 da la bienvenida con la lectura en voz alta del padre DeRoux del texto La convocatoria a la Paz Grande, el Momento 2 introduce la Comisión de la Verdad en Colombia, el Momento 3 acerca al público mediante cifras a la herida que compartimos todos y todas en Colombia, el Momento 4 presenta un recorrido por la cronología de la violencia y sus hallazgos, el Momento 5, hacia el exterior de la sala, la violencia en las regiones geográficas del país y por último, el Momento 6 un espacio para la reflexión con las recomendaciones que la Comisión hace al pueblo colombiano.
Desde el diseño, la exposición fue concebida como una plataforma de conversación, en la que la mediación tendría un papel de vital importancia. El conjunto expo grafico (museografía y diseño gráfico) no podía operar en su función tradicional como dispositivo articulador de información y planteó más bien una ruptura en las reglas preconcebidas para este tipo de diseños planteando el rol de la “museografía como una plataforma para la mediación”: el espacio dispuesto como una gran infografía tridimensional en donde los elementos gráficos permiten a los mediadores y visitantes construir líneas de relaciones interpretativas que permitan deshilvanar los elementos que construyen la complejidad del conflicto. Cada momento comprende una atmosfera diferente, y moviliza de mandera diferente al visitante. Los momentos 3 y 4 son el corazón de la exposición; el momento 3 presenta un contrapunto entre la dureza de las cifras de la violencia, en un corredor infográfico con cifras, gráficos, datos y comparativos visuales, frente a una secuencia de planos transparentes y flotantes con proyecciones y audios focalizados de testimonios de víctimas que dan cuenta de las diferentes afectaciones del conflicto. El momento 4 reune en un sistema de paneles luminosos la historia violenta de Colombia que mediante un sistema de líneas de color en el piso crea un entramado entre hitos históricos y hallazgos de la Comisión de la Verdad que develan los factores de persistencia del conflicto en Colombia en las últimas decadas. Este recorrido cargado de información y emoción, dirige al visitante hacia el exterior hacia un recorrido por las diferentes geografías del conflicto Colombia a través de un pasisaje panorámico que funde territorios representados no solo en la imagen sino en paisajes sonoros. Finalmente, en el Momento 6, se creó un espacio de reflexión y participación que rodea al público con las recomendaciones del Informe final de la Comisión de la Verdad.










