Nominados / Tinajeras de barro y río
Diseño:
Salvaje-Independiente, Bogotá
Directora Creativa: Maria Cano Casas.Piedra Tijera Papel, Bogotá
Editor y diseñador : Juan Palo Fajardo.Independiente, Bogotá
Artista y diujante: Carlos Alfonso. Fotógrafo y coordinador de diseño: Fernando Cano Busquets.Puente Consultorias, Medellín
Coordinadora de investigación : Olga Elena Acosta.Muchos desconocemos la realidad de las comunidades alfareras tradicionales que aún sobreviven en Colombia. Juana Sánchez, en Bolívar, es un caso excepcional donde perviven rastros de una cultura cerámica indígena y ancestral. En esta vereda del corregimiento Hatillo de Loba, en la isla de Mompox, a orillas del río Magdalena, existe una mina de arcilla donde solo cuatro alfareras dominan una técnica única que les permite fabricar enormes tinajas usando únicamente sus manos. Es una tradición milenaria que hoy está desapareciendo: la transmisión de generación en generación se ha perdido. Históricamente, Juana Sánchez fue el mayor proveedor nacional de tinajas para almacenar, enfriar y purificar el agua. El pueblo entero vivía de este oficio: los hombres cortaban la leña para las quemas; pescadores y lancheros transportaban y vendían las piezas por el río; las mujeres extraían el barro y levantaban las vasijas; niños y niñas pulían las superficies antes de la quema. La técnica, probablemente heredada de los indígenas chimila, sostenía la economía y la vida cotidiana. Hoy solo cuatro mujeres —Celia Molina, Temilda Molina, María de los Santos Aislant y Elizabeth Pérez— continúan elaborando tinajas. Lo hacen no solo para venderlas, sino por la necesidad de sentir el barro entre sus manos y por el vínculo afectivo con su territorio: el Magdalena, la ciénaga, el monte y el brazo de Loba. La llegada del plástico, el acueducto, la energía eléctrica y las carreteras redujo el uso de las tinajas y quebró su mercado. Las nuevas generaciones ya no ven en el barro un futuro, y el oficio ha sido sustituido por la producción industrial de crisoles para la minería. Este libro ofrece una mirada integral a esta tradición y su técnica, a partir de la historia, la etnografía, el arte y la geografía. Es un proyecto que busca registrar, preservar y divulgar el oficio tinajero, contribuyendo a la salvaguarda de este patrimonio y su vínculo con el territorio.
Este libro de 274 páginas, es un relato construido desde la historia, la etnografía, la técnica, el arte, la geografía y la cultura, por un equipo transdisciplinar que incluye a las mujeres portadoras del saber y a escritores, artistas, antropólogos y diseñadores vinculados estrechamente con la comunidad. A través de un proyecto inclusivo y respetuoso, buscamos registrar, preservar y divulgar el oficio tinajero y su dimensión cultural y social, aportando a su salvaguarda y a la memoria colectiva del territorio. El proyecto nació del deseo de fortalecer el valor de lo propio, dentro y fuera de Juana Sánchez. A partir de una mirada atenta al oficio y su contexto, hemos visto cómo algunos habitantes han vuelto a reconocer con orgullo su tradición. Hijas y nietas de las alfareras nos han contado que, gracias al libro, han comprendido mejor la importancia del trabajo de sus madres y abuelas, algunas incluso se han interesado en aprender la técnica. Para diseñar el libro fue necesario conocer las texturas, la cultura material y la geografía del lugar. Descubrimos que los niños, en sus refuerzos escolares, aprenden letras y vocales moldeando rollos de barro con la forma de cada letra, práctica que inspiró la tipografía de los títulos. Durante seis años registramos con fotografías personas, lugares y momentos que rodean el hacer alfarero, algunas de ellas incluidas en el libro. Diseñamos además dos afiches: uno que presenta el paso a paso de la técnica narrado por las tinajeras, y otro que mapea comunidades alfareras de Colombia donde aún se elaboran tinajas, como una cartografía que conecta saberes. También incluimos relatos y recetas que evidencian la estrecha relación entre la tradición alfarera y la culinaria local. Este libro visibiliza el conocimiento que conservan estas mujeres para comprender, a través de él, una región y un momento histórico del país. Este patrimonio inmaterial, hoy en riesgo, merece ser observado, registrado y difundido para mantenerlo vivo.
2025-12-03
Los textos de los proyectos corresponden a los presentados por sus autores. No han sido editados por la organización del premio.
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